Fue elegir maderas, y bolsas de clavos de una pulgada y media. Hacer las mesas para el vivero, ¿cuántas hicimos? ¿30?. Pintarlas con aceite quemado para que no se pudran con el riego. Sacar todas las plantas, limpiarles los yuyos y volver a a acomodarlas. No me acuerdo si te di las gracias. Gracias.
Otro vivero, otra vez agacharse a ver troncos raros, interesantes, a remover las plantas viejas, esas de descarte, y escuchar nombres científicos y poner cara de que sabemos de lo que nos están hablando. Comprar aun sabiendo que no entraban en el auto, como aquellos Pinus pineas de semilla que fueron un bosque o la magnolia toda podrida plantada en un tacho de chapa roto. No me acuerdo si te di las gracias. Gracias.
Se te ocurrió cruzar el gran charco y brindar una navidad con Pañue y fotos pegadas en la pared, seguro estoy de que mantuviste las mirada firme como aquella noche de corbatas finas Angelo Paolo en Holliwood.
Ponerle el pecho, de frente, con honestidad y si es difícil, envalentonarse con unas palabras de apoyo de algún amigo.
Tengo tu bosque, y mucho más.
(No terminé el árbol que me regalaste, esa era la idea, pero vos sabes, a mi todo me cuesta un poco más)
Feliz cumpleaños Negro
No se si te dije gracias, pero entre hermanos muchas veces no se dice lo que se siente.




























